Claro, o sea, el cerebro percibe esos dolores de manera distinta (lo que es obvio desde la experiencia subjectiva), pero ambas experiencias son negativas, indeseables, y nos motivan a cambiar nuestro comportamiento de manera similar. Quizá podríamos decir que ese circuito en común es el circuito encargado de generar aversión, y que corre para dolor de cualquier tipo.
A todo esto, lo mismo pasa con el placer físico y el placer emocional. Ambos tipos de placer son procesados por el mismo circuito y generan su señal, esta vez de atracción, afectando nuestro comportamiento.
Esa la fui a ver al cine. No fue una buena experiencia. El cine estaba llenísimo y la película se cortó unos minutos a la mitad (era el cine del Teatro de la U de Conce), causando molestia generalizada. El público además se reía en momentos inapropiados, lo que siempre me molesta, y mucha gente conversando.
En fin. A veces pienso que debería verla de nuevo, pero recuerdo el acento chileno de Gael García Bernal y las cámaras de los años 80 y se me pasa.
Ojo, no estoy diciendo que Kast no es del gusto de los empresarios. Estoy diciendo que Kast no fue el candidato posicionado por los empresarios. Son dos cosas distintas.
Kast y los empresarios son del mismo equipo, porque Kast y sus amigos también son empresarios. Sin embargo, eso no significa que Kast sea un subordinado de los poderosos. Al contrario, los republicanos se mandan solos. Por eso están dejando la zorra sin ningún cuidado.
El mismo hecho de que la derecha llevara tres candidatos a la primera vuelta y sobre todo al menos dos listas a las parlamentarias es un enorme testamento de un debilitamiento del poder de la clase empresarial. En un reporteo del 2025 sobre la pérdida de poder del empresariado, destacaban estos dichos de Nicolás Ibáñez::
En una reciente entrevista el empresario, a quien le interesan mucho más las elecciones parlamentarias, quiso golpear la mesa, votando algunos vasos. Dijo cosas como: que si no se llevaba una lista única desde Republicanos a Amarillos, no iba a haber “financiamiento para un circo como este”. O “no es tan difícil, porque, si no, no hay plata nomás”. “Lo que sí tengo definido es que me voy a poner muy tieso de mecha si es que no llegamos a un acuerdo en las listas parlamentarias”, dijo también.
Y quedó en nada, demostrando que su opinión pesaba menos que un paquete de cabritas.
A mi hijo no le gustan los elefantes porque tiran agua.