Todos sabemos que nuestras caras y cuerpos varian enormemente. Nadie espera que alguien tenga una cara promedio, genérica o estándar. Sin embargo, lo mismo no es cierto respecto a nuestra anatomía interna. Como no los podemos ver, no se nos ocurre que nuestros órganos internos pueden variar tanto como nuestros rasgos o incluso más. Vivimos asumiendo que por dentro todos tenemos órganos dignos de manual de anatomía.
Un día nos abren y, voilá, tenemos tres riñones. O uno solo. O un bíceps que en realidad es cuadríceps. O un cráneo de 4 cm de espesor.
Lo más parecido a eso creo que son los hongos. Genera tanta neuroplasticidad de golpe que es posible que la persona empiece a creer weas incorrectas. Sin embargo, cuando anda bien, los efectos positivos duran meses.
Después cuando empieza a fallar habría que volver a hacer otro ciclo...
Iba a poner a la venta el mini ampli Laney que tengo pero al ver que nuevo sale 80 lucas y yo lo conseguí en un pack con una guitarra LTD por 150k (la pura guitarra sale eso), ahora me están entrando serias dudas...
Sabes cuál mi conclusión? La mayoría de las veces, debería agachar el moño y hacer lo que se espera de mí aunque yo no quiera hacerlo. Se siente charcha en el momento, pero más de la mitad de las veces tiene resultados positivos. En los otros casos, igual resulta que me dolería más la decepción del resto que tener que hacer lo que no quiero hacer.
Por ejemplo: yo anduve acá quejándome de que mi señora quería viajar para el fin de semana largo. Como yo no quería, le busqué la vuelta, pero terminé aceptando que negarme al viaje iba a ser para peor. Después resultó que Iloca era súper bonito y se pasó bien. La mayoría de las veces es así.
Reflexión random de viernes:
Todos sabemos que nuestras caras y cuerpos varian enormemente. Nadie espera que alguien tenga una cara promedio, genérica o estándar. Sin embargo, lo mismo no es cierto respecto a nuestra anatomía interna. Como no los podemos ver, no se nos ocurre que nuestros órganos internos pueden variar tanto como nuestros rasgos o incluso más. Vivimos asumiendo que por dentro todos tenemos órganos dignos de manual de anatomía.
Un día nos abren y, voilá, tenemos tres riñones. O uno solo. O un bíceps que en realidad es cuadríceps. O un cráneo de 4 cm de espesor.